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Junts?
Se sol argumentar que els països grans tenen un potencial major, tenen millors possibilitats de prosperar, però la història ens presenta un clar contraexemple, un exemple que diu tot el contrari. Al voltant del segle XV la Xina era un estat unificat i poderós, capdavanter mondial en ciència, tecnologia i navegació marítima. Mentrestant l'endarrerida Europa rebia a través del món islàmic el progrés científic i tecnològic d'orient. I també a través d'ells recuperava el que quedava de la seva pròpia cultura, un saber que provenia de babilonis i altres pobles del Creixent Fèrtil, i també d'egipcis, grecs i romans. Xina semblava tenir un avantatge insuperable. En canvi entre 1492 i 1914 el 88% del territori del món (inclòs el de Xina) va dependre en algun moment d'algun dels estats europeus, ja fos en forma de colònia o d'alguna altra forma d'explotació comercial i de submissió cultural. Europa va occidentalitzar el món.
El text que presento al final del post (en versió castellana) correspon a una part de l'epíleg del llibre de Jared Diamond: Guns, Germs, and Steel: The Fates of Human Societies (Armes, gèrmens i acer: Els destins de les societats humanes) escrit el 1997 i que va guanyar del premi el Premi Pulitzer l'any següent. El llibre analitza el progrés de la civilització des del seu origen intentant trobar la resposta a una pregunta aparentment senzilla: Per què Pizarro va conquerir l'Imperi Inca vencent Atahualpa a Cajamarca i no van ser els inques qui van conquerir el regne de Castella?

Sens dubte aquests arguments que demostren que no sempre pertànyer a un gran estat és avantatjós, que una diversitat d'estats competint entre ells és a al llarga una millor opció, alimenten d'una banda l'euro-escepticisme, i de l'altre l'independentisme de les diverses regions espanyoles i europees que aspiren esdevenir estats independents amb o sense Unió Europea. Val la pena no oblidar que la Unió Europea va ser concebuda als EUA precisament perquè tanta diversitat se'ls feia indominable... També per això, però no només per això, el projecte de TTIP (supersecret) fa molta, però molta, por.
Una abraçada.
¿Juntos?
Se suele argumentar que los países grandes tienen un potencial mayor, tienen mejores posibilidades de prosperar, pero la historia nos presenta un claro contra-ejemplo, un ejemplo que dice todo lo contrario. Alrededor del siglo XV China era un estado unificado y poderoso, líder mundial ciencia, tecnología y navegación marítima. Mientras la atrasada Europa recibía a través del mundo islámico el progreso científico y tecnológico de oriente. Y también a través de ellos recuperaba lo que quedaba de su propia cultura, un saber que provenía de babilonios y otros pueblos del Creciente Fértil, y también de egipcios, griegos y romanos. China parecía tener una ventaja insuperable. En cambio entre 1492 y 1914 el 88% del territorio del mundo (incluido el de China) dependió en algún momento de alguno de los estados europeos, ya fuera en forma de colonia o de alguna otra forma de explotación comercial y de sometimiento cultural. Europa occidentalizó el mundo.
El texto que presento al final del post (en versión castellana) corresponde a una parte del epílogo del libro de Jared Diamond: Jared Diamond: Guns, Germs, and Steel: The Fates of Human Societies (Armas, gérmenes y acero: La sociedad humana y sus destinos) escrito en 1997 y que ganó el premio el premio Pulitzer al año siguiente. El libro analiza el progreso de la civilización desde su origen intentando encontrar la respuesta a una pregunta aparentemente sencilla: ¿Por qué Pizarro conquistó el Imperio Inca venciendo a Atahualpa en Cajamarca y no fueron los incas quienes conquistaron el reino de Castilla?

Sin duda esos argumentos que demuestran que no siempre pertenecer a un gran estado es ventajoso, que una diversidad de estados compitiendo entre ellos es el larga una mejor opción, alimentan por una parte el euro-escepticismo, y por la otra el independentismo de las diversas regiones españolas y europeas que aspiran convertirse en estados independientes con o sin Unión Europea. Vale la pena recordar que la Unión Europea fue concebida en EEUU precisamente porque tanta diversidad se les hacía indominable... También por eso, però no solo por eso, el proyecto de TTIP (supersecreto) da mucho, pero mucho, miedo.
Un abrazo.
Jared Diamond; Armas, gérmenes y acero: La sociedad humana y sus destinos. Madrid 2007

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Una segunda extensión será a escalas geográficas menores y escalas temporales más breves que las de este libro. Por ejemplo, la siguiente pregunta obvia se les ha ocurrido ya probablemente a los lectores: ¿por qué, dentro de Eurasia, fueron las sociedades europeas, y no las del Creciente Fértil, China o India, las que colonizaron América y Australia, tomaron la delantera en cuanto a tecnología y llegaron a ser política y económicamente dominantes en el mundo moderno? Un historiador que hubiera vivido en cualquier época entre 8500 a.C. y 1450, y que hubiera intentado predecir entonces las trayectorias históricas futuras, habría afirmado sin duda que la dominación final de Europa era el resultado menos probable, porque Europa fue la más atrasada de estas tres regiones del Viejo Mundo durante la mayor parte de esos 10.000 años. Desde 8500 a.C. hasta el auge de Grecia, y después de Italia, a partir de 500 a.C., casi todas las grandes invenciones de Eurasia occidental —la domesticación de animales, la aclimatación de plantas, la escritura, la metalurgia, la rueda, los estados, etc.— surgieron en el Creciente Fértil o cerca de esta región. Hasta la proliferación de los molinos de agua a partir de 900, la Europa situada al oeste o al norte de los Alpes no aportó nada de especial relevancia a la tecnología o la civilización del Viejo Mundo; por el contrario, fue receptora de avances procedentes del Mediterráneo oriental, el Creciente Fértil y China. Incluso desde 1000 hasta 1450, la corriente de ciencia y tecnología se dirigió de forma predominante hacia Europa a partir de las sociedades islámicas que se extendían desde India hasta el norte de África, y no a la inversa. Durante esos mismos siglos, China estuvo a la cabeza del mundo en tecnología, tras haber emprendido la producción de alimentos muy poco después que el Creciente Fértil.
¿Por qué, pues, el Creciente Fértil y China perdieron finalmente su enorme delantera de miles de años sobre una Europa que partió mucho después? Se pueden señalar, desde luego, los factores inmediatos que explican el ascenso de Europa: el desarrollo de una clase mercantil, el capitalismo y la protección de los inventos mediante patentes, el no haber desarrollado déspotas absolutos e impuestos aplastantes, y su tradición greco-judeo-cristiana de investigación empírica y crítica. Con todo, a pesar de tales causas inmediatas, debemos formular la pregunta de la causa última: ¿por qué estos factores inmediatos también surgieron en Europa, y no en China o el Creciente Fértil?

El principal factor en estos desplazamientos se hace evidente en cuanto se compara el Creciente Fértil moderno con las descripciones antiguas de la región. Hoy en día, las expresiones «Creciente Fértil» y «líder mundial de la producción de alimentos» son absurdas. Grandes zonas del antiguo Creciente Fértil son ahora desierto, semidesierto o estepa, o terreno intensamente erosionado o salinizado, inútil para la agricultura. La efímera riqueza actual de algunas naciones de la región, basada en el solo recurso no renovable del petróleo, oculta la antigua y profunda pobreza de la región y su dificultad para alimentarse.
En la antigüedad, sin embargo, gran parte del Creciente Fértil y de la región del Mediterráneo oriental, incluida Grecia, estaba cubierta de bosques. La transformación de la región de bosques fértiles a maleza erosionada o desierto ha sido aclarada por paleobotánicos y arqueólogos. Sus bosques fueron talados para la agricultura, o cortados para obtener madera para la construcción, o quemados en forma de leña o para fabricar yeso. Debido a las bajas precipitaciones, y por tanto a la baja productividad primaria (proporcional a la precipitación), el rebrote de la vegetación no pudo seguir el ritmo de su destrucción, especialmente ante el exceso de pastoreo de las abundantes cabras. Una vez eliminada la cubierta de árboles y hierba, la erosión avanzó y los valles se encenagaron, mientras la agricultura de regadío en un medio con bajo nivel de precipitaciones condujo a la acumulación de sal. Estos procesos, que comenzaron en el Neolítico, han continuado hasta la época moderna. Por ejemplo, los últimos bosques cercanos a la antigua capital nabatea de Petra, en la moderna Jordania, fueron talados por los turcos otomanos durante la construcción del ferrocarril de Hejaz, poco antes de la primera guerra mundial.

Así fue como el Creciente Fértil perdió su temprana y enorme ventaja de salida sobre Europa. ¿Por qué China también perdió su ventaja? Su retraso es sorprendente en un principio, porque China disfrutaba de indudables ventajas: un nacimiento de la producción de alimentos tan temprano como en el Creciente Fértil; diversidad ecológica desde China septentrional hasta la meridional y desde el litoral hasta las altas montañas de la meseta tibetana, que dio origen a una diversidad de cultivos, animales y tecnología; una superficie extensa y productiva, que alimentaba a la población humana regional más numerosa del mundo; y un medio menos seco o ecológicamente frágil que el del Creciente Fértil, que permite aún a China albergar una agricultura intensiva y productiva después de casi 10.000 años, aunque sus problemas ambientales vayan en aumento hoy en día y sean más graves que los de Europa occidental.

El fin de las flotas chinas buscadoras de tesoros nos ofrece una pista. Siete de aquellas flotas zarparon de China entre 1405 y 1433. A partir de este último año fueron suspendidas como consecuencia de una aberración típica de la política local que pudo suceder en cualquier lugar del mundo: una lucha por el poder entre dos facciones de la corte china (los eunucos y sus oponentes). La primera facción había sido identificada con el envío y capitaneo de las flotas. De ahí que cuando la segunda facción se impuso en una lucha por el poder, dejó de enviar flotas, desmanteló finalmente los astilleros y prohibió la navegación de altura. Este episodio nos recuerda la legislación que estranguló el desarrollo del alumbrado eléctrico público en Londres en el decenio de 1880, el aislacionismo de Estados Unidos entre la primera y la segunda guerras mundiales y distintos pasos atrás en distintos países, todo ello motivado por cuestiones políticas locales. Pero en China hubo una diferencia, porque toda la región estaba unificada políticamente. Una sola decisión detuvo las flotas en toda China. Aquella decisión temporal se hizo irreversible, porque no quedaron astilleros para producir barcos que demostrasen la insensatez de aquella decisión temporal, y para actuar como núcleo de la reconstrucción de otros astilleros.

De hecho, precisamente porque Europa estaba fragmentada, Colón triunfó en su quinto intento de convencer a uno de los cientos de príncipes de Europa para que le patrocinara. Una vez que España hubo iniciado de este modo la colonización europea de América, otros estados europeos vieron que la riqueza fluía hacia España, y fueron seis los que se apuntaron a la colonización de América. La historia se repitió en el caso del cañón, la luz eléctrica, la imprenta, las pequeñas armas de fuego e innumerables innovaciones de Europa: todas ellas encontraron al principio indiferencia u oposición en algunas partes de Europa por razones idiosincrásicas, pero una vez adoptadas en una zona, se difundieron finalmente al resto de Europa.
Las consecuencias de la falta de unidad de Europa presentan un marcado contraste con las de la unidad de China. La corte china decidía de vez en cuando poner fin a otras actividades, además de a la navegación ultramarina: abandonó el desarrollo de una compleja máquina de hilar propulsada por agua, retrocedió cuando estaba al borde de una revolución industrial en el siglo XIV, demolió o prácticamente abolió los relojes mecánicos después de estar a la cabeza del mundo en fabricación de relojes, y abandonó los ingenios mecánicos y la tecnología en general a partir de finales del siglo XV. Estos efectos potencialmente perjudiciales de la unidad han estallado de nuevo en la China moderna, especialmente durante la locura de la Revolución Cultural de los decenios de 1960 y 1970, cuando una decisión de uno o unos cuantos dirigentes cerraron todos los sistemas escolares del país durante cinco años.

De ahí que el verdadero problema para comprender la pérdida de preeminencia política y tecnológica de China ante Europa radique en comprender la unidad crónica de China y la desunión crónica de Europa. La respuesta nos la sugieren de nuevo los mapas. El litoral de Europa es sumamente recortado, con cinco grandes penínsulas que se acercan a las islas en su aislamiento, y todas las cuales desarrollaron lenguas, grupos étnicos y gobiernos independientes: Grecia, Italia, la península Ibérica, Dinamarca y Noruega/Suecia. El litoral de China es mucho más uniforme, y sólo la cercana península de Corea alcanzó una importancia independiente. Europa tiene dos islas (Gran Bretaña e Irlanda) suficientemente grandes como para afirmar su independencia política y mantener sus propias lenguas y etnicidades, y una de ellas (Gran Bretaña) bastante grande y cercana como para convertirse en una gran potencia europea independiente. Pero la superficie de las dos islas más grandes de China, Taiwán y Hainán, no representa en cada caso ni la mitad de la superficie de Irlanda; ni hubo una gran potencia independiente hasta la aparición de Taiwán en las últimas décadas; y el aislamiento geográfico de Japón hizo que este país estuviera más aislado políticamente del resto del continente asiático que Gran Bretaña de la Europa continental. Europa está dividida en unidades lingüísticas, étnicas y políticas independientes por altas montañas (los Alpes, los Pirineos, los Cárpatos y los montes escandinavos), mientras que las montañas de China al este de la meseta tibetana son barreras mucho menos formidables.

Una vez unificada finalmente China, en 221 a.C., ningún otro Estado independiente tuvo nunca la oportunidad de surgir y perdurar durante mucho tiempo en China. Aunque los períodos de desunión reaparecieron en varias ocasiones después de 221 a.C., siempre acabaron en la reunificación. La unificación de Europa, en cambio, ha resistido los intentos de conquistadores tan resueltos como Carlomagno, Napoleón y Hitler; ni siquiera el Imperio romano en su apogeo llegó a controlar más de la mitad de la superficie europea.

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JAJAJAJAJAJA...! Ese escrito está bien para la masa yanki, y para los que quieran manipular "barnizando" de intelectualidad a la masa.
ResponEliminaPor una parte; se abunda en el "oscurantismo medival", CRISTIANO; para atacar, a base de repetir una mentira que las PIEDRAS de las catedrales se empeñan contradecir, mientras se pretende defender una ¿balcanización? de los "Estados Nación" de la Edad Moderna tras el término de la micronización fragmentaria de la Europa feudal que, según esa tesis, habría sido un motor de progreso. ¡QUÉ CONTRADICTORIO!
La tesis capitalista de: "la competencia mejora el producto" es debe aplicar con premisas verdaderas, sin enmascarar la competencia, no con falsedades.
¿Masa yanki? Resulta que eso es lo que se está enseñando hoy en las universidades de nuestro país. ¿Són masa yanki nuestras universidades?
Elimina¿O es que querías decir bolchevique?
Ese yankee plantea evidencias, aunque tu las qualifiques de "mentiras" y de "falsedades". Todos sabemos lo que tuvo que hacer Colón para conseguir que alguien le facilitara su primer viaje. No es mentira, sabemos que fue así. Si Europa hubiera sido un solo estado, con un único rey o emperador, no hubiera habido una segunda oportunidad como pasó en China cuando el estado dejó de financiar los viajes a ultramar.
Negar las evidencias, eso es mentir y falsear. No el razonar sobre ellas.
La ignorancia es muy atrevida.
No puedo estar más en desacuerdo con Betulo. Si bien la perspectiva cultural es claramente occidental. Pero esta victimización que constantemente hace de si desde su defensa del cristianismo hace evidente que se queda en una lectura del dogma católico muy estricta que no le permite valorar históricamente el valor revolucionario del cristianismo. El cristianismo es la única religión en la que hasta Dios en un momento dado es ateo. "¡Eloi, Eloi, Laba Sabacthani!". Equilibra la tensión conceptual entre amo y esclavo para favorecer cambios estructurales sustanciales pues a través del cristianismo el esclavo descubre que su situación no tiene sentido. Es un cambio radical, siendo una religión de preceptos que precisaban adaptarse a distintos contextos para tener éxito, y favoreció la constitución de la actual comprensión de lo que es Europa, lo igual a sí mismo que hay en Europa. La posibilidad de reivindicar la feminidad a través de la figura de la Eva Cristiana, Maria... El cristianismo no es malo ni se le ataca sin razón. A menudo los ateos demuestran tener más conocimientos en Religión y /o historias de las religiones que los que distorsionan la historia. Así como es legítimo tener todo esto en cuenta también lo es comentar lo que no estuvo tan bien. ¿O es que a caso crees que , a pesar de que tenga un serio rechazo hacia las religiones cristianas protestantes, Lutero no aprovechó buenas razones para dar lugar a lo que se llamaría la guerra de los 30 años? ¿El comportamiento decadente de los católico a lo largo de los siglos XVI y XVII? Bah, Quizás ni sepas ni apenas entiendas lo que fue ese conflicto. No sé ni para que me molesto a hablar con un tótem de la Isla de Pascua.
ResponEliminaBesis, mantén tus manitas alejadas de los nenes.
Totalmente de acuerdo contigo. Las visiones dogmáticas carecen de fundamento y son inamovibles e impermeables, pero también fruto de una ignorancia supina ya que el dogma impide cualquier clase de crítica, reflexión, razonamiento o argumento. Y solo pueden recurrir a la descalificación o la negación de la evidencia... No se puede admitir el debate. Solo hace falta ver el uso de las palabras "mentira", "falsedades", o "verdaderas".
EliminaMuchas gracias por la aportación de tu comentario.
Un abrazo.
Te corrijo; los cristianos, SOMOS los únicos creyentes en la Trascenncia que, continuamente, somos ateos; pues nos cuestionamos nuestra participación relativa de la SABIDRÍA absoluta permanentemente.
EliminaA los nenes sebosos no les manoseo sus masas; a los otros, NI LOS TOCO.
ResponEliminaNo aprendiste a insultar en el colegio franciscano en el que te pasaste cursos enteros con una polla en la boca? Tenia entendido que erais las clases altas reaccionaroas las cebadas. Sois inútiles, como decía Hegel, sois lo inesencial, un animal de granja qie damos de comer sin sentido y os cebáis, y lo esencial se os deshará de vosotros
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