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dilluns, 12 de juny de 2017

L'abús d'antidepressius --- El abuso de antidepresivos


[Entrada 173]

L'abús d'antidepressius


Els catalans van al metge d'atenció primària una mitjana de vuit cops a l'any. Més de 45 milions de visites el 2014. Les que estan motivades per un problema de salut emocional no han deixat d’augmentar. Ho han fet de manera especialment notòria durant els anys de la crisi, i els metges de capçalera senten que no tenen les eines necessàries per fer-hi front o, fins i tot, que no han rebut la formació adequada per fer-ho.

Problemes com l'ansietat, trastorns de conducta en nens i adults, tristesa, pors, etc. s'estan tractant amb antidepressius. Estem en un dels països on més antidepressius es consumeixen. Però aquests fàrmacs són perillosos, no serveixen per posar-se a to, i un consum no adequat fa créixer les tendències suïcides en els joves. Funciona millor un placebo especialment en joves. A la gent gran facilita les caigudes i els trencaments ossis. L'ús d'antidepressius en persones sanes té efectes secundaris, tot i que en això són més perillosos altres fàrmacs, com els tranquil·litzants, que generen més riscos, com la pèrdua de memòria o l’addicció. Deixar de prendre un antidepressiu de cop pot produir efectes similars en deixar de prendre drogues, i poden produir brots de violència, com ara violència homicida o suïcida... Els metges asseguren que és pitjor el mal ús, o l’ús durant un temps que no és l’adequat, que l’abús o la sobre medicació.

Els metges reconeixen que usen antidepressius a vegades contra l’estrès i contra les adversitats de la vida, és un ús incorrecte i contraproduent. Hi ha trastorns com la depressió que han estat tractats històricament poc i malament. La depressió, que afecta uns 350 milions de persones a tot el món, és una malaltia amb un gran impacte en la qualitat de vida del pacient i que comporta alts costos socials. Es calcula que, a l'estat, més del 14% de les dones i més del 6% dels homes podrien patir una depressió al llarg de la seva vida. Els estudis epidemiològics indiquen que en els últims anys han crescut trastorns com la depressió o l’ansietat. I en aquests casos una drogoaddicció complica encara més les coses.

Hi ha relació entre la crisi i el consum d’antidepressius? Els metges coincideixen que no, almenys no de manera determinant. Els efectes dramàtics de la crisi sí que provoquen l’aparició de més patologies, però això no vol dir que els antidepressius s’estiguin convertint en un refugi. El major d'ús dels antidepressius podria explicar-se per aquest augment de la incidència de trastorns de l'estat d'ànim, per la detecció diagnòstica més gran per part dels metges d'Atenció Primària, així com per l'extensió de les indicacions terapèutiques autoritzades per a aquests medicaments. Cal sumar-hi, en aquesta extensió del seu ús, el màrqueting i la no publicació dels resultats negatius. Per exemple, els assaigs clínics en nens amb depressió suggereixen que els ISRS (antidepressius inhibidors selectius de la recaptació de serotonina) s’associen a un increment del risc d’ideació i conducta suïcida, i la majoria d’ells tenen una eficàcia escassa o nul·la.

Hi ha, sens dubte, opcions alternatives com ara sortir i relacionar-se (clubs de lectura, fer esport, anar a la muntanya, etc.) que pot ser molt millor remei que un medicament, especialment per a petites depressions. No tot té cura amb una pastilla. No hi ha una pastilla contra el dol, ni contra els mals d'amors o els cors partits...

Un dels problemes és que només 3-5% dels malats són tractats per especialistes, la resta ho recepta el metge de família i això podria no ser el més adequat.

Una abraçada.








El abuso de antidepresivos


Los catalanes van al médico de atención primaria una media de ocho veces al año. Más de 45 millones de visitas en 2014. Las que están motivadas por un problema de salud emocional no han dejado de aumentar. Lo han hecho de manera especialmente notoria durante los años de la crisis, y los médicos de cabecera sienten que no tienen las herramientas necesarias para hacerles frente o, incluso, que no han recibido la formación adecuada para hacerlo.

Problemas como la ansiedad, trastornos de conducta en niños y adultos, tristeza, miedos, etc. se están tratando con antidepresivos. Estamos en uno de los países donde más antidepresivos se consumen. Pero esos fármacos son peligrosos, no sirven para ponerse a tono, y un consumo no adecuado hace crecer las tendencias suicidas en los jóvenes. Funciona mejor un placebo especialmente en jóvenes. A la gente mayor les facilita las caídas y las roturas óseos. El uso de antidepresivos en personas sanas tiene efectos secundarios, aunque en eso son más peligrosos otros fármacos, como los tranquilizantes, que generan más riesgos, como la pérdida de memoria o la adicción. Dejar de tomar un antidepresivo de golpe puede producir efectos similares en dejar de tomar drogas, y pueden producir brotes de violencia, tales como violencia homicida o suicida... Los médicos aseguran que es peor el mal uso, o el uso durante un tiempo que no es el adecuado, que el abuso o la sobremedicación.

Los médicos reconocen que usan antidepresivos a veces contra el estrés y contra las adversidades de la vida, es un uso incorrecto y contraproducente. Hay trastornos como la depresión que han sido tratados históricamente poco y mal. La depresión, que afecta a unos 350 millones de personas en todo el mundo, es una enfermedad con un gran impacto en la calidad de vida del paciente y que conlleva altos costes sociales. Se calcula que, en el estado, más del 14% de las mujeres y más del 6% de los hombres podrían sufrir una depresión a lo largo de su vida. Los estudios epidemiológicos indican que en los últimos años han crecido trastornos como la depresión o la ansiedad. Y en estos casos una drogadicción complica aún más las cosas.

¿Hay relación entre la crisis y el consumo de antidepresivos? Los médicos coinciden en que no, al menos no de manera determinante. Los efectos dramáticos de la crisis sí que provocan la aparición de más patologías, pero eso no quiere decir que los antidepresivos se estén convirtiendo en un refugio. El mayor de uso de los antidepresivos podría explicarse por este aumento de la incidencia de trastornos del estado de ánimo, por la detección diagnóstica mayor por parte de los médicos de Atención Primaria, así como por la extensión de las indicaciones terapéuticas autorizadas para estos medicamentos. Hay que sumarle, a esta extensión de su uso, el marketing y la no publicación de los resultados negativos. Por ejemplo, los ensayos clínicos en niños con depresión sugieren que los ISRS (antidepresivos inhibidores selectivos de la captación de serotonina) se asocian a un incremento del riesgo de ideación y conducta suicida, y la mayoría de ellos tienen una eficacia escasa o nula.

Hay, sin duda, opciones alternativas como salir y relacionarse (clubes de lectura, hacer deporte, ir a la montaña, etc.) que puede ser mucho mejor remedio que un medicamento, especialmente para pequeñas depresiones. No todo tiene cura con una pastilla. No hay una pastilla contra el duelo, ni contra los males de amores o los corazones partidos...

Uno de los problemas es que sólo 3-5% de los enfermos son tratados por especialistas, el resto lo receta el médico de familia y eso podría no ser el más adecuado.

Un abrazo.


6 comentaris:

  1. "Hay relación entre la crisis y el consumo de antidepresivos? Los médicos coinciden en que no, al menos no de manera determinante. Los efectos dramáticos de la crisis sí que provocan la aparición de más patologías, pero eso no quiere decir que los antidepresivos se estén convirtiendo en un refugio" [sic]

    No estoy de acuerdo con esta aseveración. Quizás el consumo de antidepresivos sea por otra causa en España o en una región de España, pero acá, las 'crisis' económica, social, cultural, etc. provoca que mucha gente caiga en la depresión y recurra a los antidepresívos medicados o no.

    Por otra parte, la mayoría de las depresiones, no las va solucionar un médico general ni tampoco un especialista. La solución la tienen los políticos que no logran darle al pueblo, el bienestar que necesitan. Si el pueblo lograra el bienestar necesario, no haría falta ni antidepresivos ni muchas de las otras drogas que hoy están en boga.

    Besos!

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    Respostes
    1. Pues la verdad es que en estos temas debes entender mucho más tú que yo. Mi texto está hecho a partir de la lectura de unos cuantos artículos sobre el tema, y en concreto esa frase que discutes la saqué de una entrevista a un médico especialista.

      En lo que estamos de acuerdo es en que la depresión es una enfermedad que tiene un origen social y que es la propia sociedad quien debe ponerle solución, y sin duda en eso tienen mucho que ver los políticos, aunque seguramente no solo ellos. Recordemos que algunas depresiones tienen origen en las discriminaciones, como la que sufrimos el colectivo LGTBI, y eso ya hemos comentado más de una vez que no se resuelve solo con acciones políticas.

      Muchas gracias por seguir aportando tus comentarios.

      Un abrazo.

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  2. Básicamente te doy la razón en todo lo que expones. Totalmente deacuerdo en que la forma en la que se aborda la depresión en nuestro país no es la más adecuada. Entiendo que los antidepresivos no curan la depresión, del mismo modo que tomarse un antitérmico no te cura un resfriado. Te bajará la fiebre, pero lo que fuera que la originó permanece. Lo malo es que las depresiones no son como los resfriados, no es algo que suela pasar por si sólo, por obra y gracia del sistema inmunológico.
    Supongo que curar una depresión pasa por abordar las causas que la originaron y no soy especialista en la materia, pero intuyo que en último término hablaríamos de realidades personales y únicas para cada caso.
    Relacionar la crisis (o en general las dificultades económicas) con la depresión puede parecer una idea tentadora, pero personalmente no me extraňa que nada parezca confirmar esta idea. Primero porque una depresión es una enfermedad, por tanto no es igual que estar desanimado o estar preocupado, aunque coloquialmente hablemos como si lo fuera. Lo segundo es que vincular la bonanza económica a la felicidad resulta una percepción tan común como errónea.
    Hace tan sólo unas décadas Corea del Sur era un país sumido en la miseria. Se cuentan por millares los ciudadanos estadounidenses nacidos en Corea, que hoy por hoy todavía no han cumplido los 30 y que fueron dados en adopción en su día porque sus familias no podían proporcionarles sustento. Imagino pocos dramas vitales peores que esto. Sin embargo mientras otros vivimos ahora inmersos en el declive, ellos se han ido convertiendo en un pais moderno, próspero y seguro. A todos los niveles bastante por encima de lo que es Espaňa. Irónicamente, las estadísticas dicen que por cada peldaňo que han ido subiendo en renta per cápita, crecimiento empresarial o triunfado en el informe PISA, también han han subido las tasas de sucidio. Corea del Sur no sólo significa hoy en día el gran milagro económico, también se ha convertido en uno de los paises con más alta tasa de suicidios del mundo.
    Diciendo esto no pretendo minimizar el tremendo impacto social que supone la crisis en Espaňa. Es evidente que habrá llevado y seguirá llevando a mucha gente a situaciones desesperadas. Sin embargo, recordando aquello que dijera Confucio, es evidente que necesitamos del arroz para vivir. El error está en pensar que sea una buena razón para estar vivo.
    Posiblemente la precariedad económica no genere tanta infelicidad en el mundo como el profundo convencimiento de que bienestar material y felicidad son lo mismo, agravado además por esa tendencia que tenemos los seres humanos a evaluar nuestro nivel de satisfacción por comparativa con los otros. Entonces, cuanto más rica sea la sociedad en la que vives, peor será tu percepción personal si no logras alcanzar los estándares previstos.
    En Europa, la tasa más alta de suicidio la tiene Finlandia. Multiplica varias veces la de Grecia.

    Un abrazo.
    Pucho

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    1. Completamente de acuerdo en que la mejor estrategia para curar una enfermedad no suele ser atacar los síntomas, y que los antidepresivos, igual que los antipiréticos, no atacan la raíz del problema sino los síntomas.

      En el comentario anterior, Lucky que es estudiante de psicología a punto de graduarse, deja bastante claro por donde puede estar el camino para luchar contra las depresiones, puesto que estas en general tienen un origen social. Estoy de acuerdo contigo en que no es un tema de riqueza o pobreza. Mi experiencia personal, que no es mucha, confirma esa idea. Aunque es fácil relacionar una crisis como la que aún estamos sufriendo con la depresión, ya que puede agudizar frustraciones e insatisfacciones y con ello poner en marcha más procesos depresivos, que no son directamente motivados por la crisis pero sí indirectamente, y por eso crecen.

      Según las estadísticas, como la que he podido consultar (http://blog.sweetsweden.com/wp-content/uploads/estadisticas-suicidio-en-suecia.pdf), la tasa de suicidios de Finlandia, con 20,35 suicidios por cada 100.000 habitantes, ocupa el lugar número 15 en una lista mundial ordenada de más a menos. Esta lista está encabezada por Lituania (40,50), seguida de Bielorrusia (36,80), y la Federación Rusa (33,95). En ella Hungría ocupa el quinto lugar, Eslovenia el sexto, Letonia el octavo, Ucrania el décimo, Estonia el treceavo y Bélgica el catorceavo. En cambio, Dinamarca y Suecia ocupan las posiciones 27 y 28 respectivamente, por detrás de Francia (19), y Noruega en el 38, por detrás de Alemania (30). España ocupa el lugar 54, Italia el 59 y Grecia el 78. La República de Corea está en el doceavo lugar, por detrás de Japón, en el noveno. Me parece claro que no hay una relación evidente bienestar/suicidio.

      El problema es que el suicidio haya llegado a ser la principal causa de muerte entre los más jóvenes (teenagers) europeos y que incluso la página de la OMS dedicada al suicidio afirme: "Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales; y los reclusos".

      Muchas gracias por seguir enriqueciendo mis textos con tus comentarios

      Un abrazo.

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    2. Existen muchas estadísticas sobre suicidio con resultados que difieren bastante de unas a otras. Yo había visto una de la de la OECD (1 Corea del sur, 2 Hungría, 3 Rusia, 4 Japón ) y otra de la OMS (1 Rusia, 2 Corea del sur, 3 Japón) y tampoco coinciden en los porcentajes, pero hay que tener en cuenta que en ambas analizan un número de paises diferente y que además se utilizan distintas metodologías y distintas fuentes.
      A parte de esto, parece que abundan los Estados que refieren datos pocos fiables, bien porque parte de los casos no son notificados o bien porque han sido clasificados de manera errónea, del mismo modo que existen lugares con altas tasas de violencia y en los que cabe sospechar, de manera más o menos fundada, que una parte de lo que se reporta como suicidio es en realidad otra cosa. Tal podría ser el caso de Rusia. Difícilmente de Finlandia o de Corea.
      Pero estadísticas a parte, un dato puramente objetivo es que entre los aňos 1990 y 2010 el número de muertes por suicidio en Corea aumentó exactamente un 280,7%, en paralelo al gran periodo de expansión económica.
      En cuanto a las causas de suicidio. Ignoro que estudios se realizan al respecto en Corea (o en Espaňa). He visto un proyecto que realizaron de manera conjunta Lifelink y la Universidad de Tokio para Japón. En este estudio se identificaban 97 "factores de riesgo" distintos y se determinaba que de media a cada víctima le preocupaban cuatro factores diferentes en el momento del suicidio. La interrelación negativa de varios de estos factores había sido lo que finalmente había desencadenado la muerte. De ahí se concluía que las contramedidas necesarias para reducir el número de muertes no pueden basarse únicamente en factores concretos sino en las relaciones entre todos ellos.
      Al agrupar estos "factores de riesgo" por familias aparecían en las siguientes proporciones:
      23,5% Enfermedad (sumando todas las patologías).
      22,1% Problemas económicos (principalmente de personas que habían contraído deudas que luego no pudieron asumir. Recurrir al suicidio en estos casos significaba que el seguro pagaba la deuda y las familias quedaban "liberadas").
      19,1% Problemas domésticos
      18,2% Relaciones laborales, (especialmente por carga de trabajo excesiva y en segundo término estaría el acoso laboral y la precariedad en el empleo).
      5,4% Entorno escolar (principalmente fracaso escolar y bullying).
      1,5% Relaciones sentimentales y 10,3% Otros factores.
      En conclusión, poco que ver con un 95% de suicidios originados por trastornos mentales que poder "solucionar" a base de fármacos.

      Un abrazo
      Pucho

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    3. Conocía la disparidad de criterios sobre el suicidio y sus estadística en el mundo. Sé que incluso que hay países donde el suicidio es considerado ilegal y para ellos no existe más que como delito. De todas formas me parece que hoy en día hay consenso respecto a la falsedad del mito de que los países nórdicos son la zona de Europa donde hay más suicidios, aunque sí sea la zona de Europa donde hace más tiempo que se ha tenido consciencia del problema.

      Esa conclusión que planteas me parece clara. Por un lado es fácil establecer una relación entre ese mal uso y los abusos de las industrias farmacéuticas y su codicia, y, sin duda, con la codicia de la sociedad liberal (y capitalista) en general. Por el otro me parece evidente que hay muchos otros factores, de todo tipo (religioso, cultural, etc.), que confluyen en la muerte no producida por factores, digamos, "naturales", como los homicidios, los suicidios, el terrorismo, las guerras, etc. Tan solo en el suicidio es el propio sujeto quien decide morir, y me parece que el hecho que el suicidio crezca solo habla de una sociedad enferma.

      Muchas gracias por todas tus aportaciones.

      Un abrazo

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