Avís | Aviso

Avís | Aviso
=> Versió en català (la primera part de l'entrada)
=> Versión en castellano (a continuación del texto catalán)

dijous, 1 de novembre de 2018

Demagògies? --- ¿Demagogias?

[Entrada 241]

Demagògies?

És la trista metàfora dels polítics. Volen fer creure als seus electors que són ells els qui produeixen els fruits quan és la societat civil la qui els produeix amb el seu treball quotidià.
Joan Pons (Ferreries, Menorca 1960)
Avui us proposo la lectura d’aquest text (que hi ha al final en castellà) sobre la situació política espanyola que he rebut fa pocs dies. Per a mi és d’autor anònim, tot i que segur que en té. M’ha agradat perquè recull idees que he exposat alguna vegada i perquè parla obertament de l’existència d’una «elit extractiva, improductiva i hipercentralista». No en debades els moviments per a la recuperació del nacionalisme català que van ser paral·lels a la industrialització catalana del segle XIX, tenien (i encara tenen) un rerefons fiscal i una lluita contra tota aquella aristocràcia espanyola que considerava (i considera) vergonyant haver de treballar per viure, uns «Grandes de España» que vivien del treball dels altres, que havien viscut de les colònies i ara les anaven perdent una darrere l’altre. Potser per això alguns d’ells encara parlen obertament de «la hispanidad» que no és més que el concepte racista del feixisme espanyol més clàssic.

També em fa pensar en aquest ressorgiment del feixisme al món que a l’estat espanyol s’estan disputant VOX (que ho manifesta obertament), el PP de Pablo Casado i els C’s d’Alberto Rivera que ho fan de forma una mica més indirecta. Un ressorgiment que sens dubte té al darrere aquesta «elit extractiva, improductiva i hipercentralista».

Una abraçada.








¿Demagogias?

Es la triste metáfora de los políticos. Quieren que sus electores crean que son ellos los que producen los frutos cuando es la sociedad civil la que los produce con su trabajo cotidiano.
Joan Pons (Ferreries, Menorca 1960)
Hoy os propongo la lectura de este texto (adjunto al final) sobre la situación política española que he recibido hace pocos días. Para mí es de autor anónimo, aunque seguro que tiene uno. Me ha gustado porque recoge ideas que he expuesto alguna vez y porque habla abiertamente de la existencia de una «élite extractiva, improductiva y hipercentralista». No en vano los movimientos para la recuperación del nacionalismo catalán que fueron paralelos a la industrialización catalana del siglo XIX, tenían (y aún tienen) un trasfondo fiscal y una lucha contra aquella aristocracia española que consideraba (y considera) vergonzante tener que trabajar para vivir, unos «Grandes España» que vivían del trabajo de los otros, que habían vivido de las colonias y ahora las ivan perdiendo una tras otra. Quizá por eso algunos de ellos aún hablan abiertamente de «la hispanidad» que no es más que el concepto racista del fascismo español más clásico.

También me hace pensar en ese resurgimiento del fascismo en el mundo que en España se están disputando VOX (que lo manifiesta abiertamente), el PP de Pablo Casado y los C's de Alberto Rivera que lo hacen de forma algo más indirecta. Un resurgimiento que sin duda tiene detrás esa «élite extractiva, improductiva y hipercentralista».

Un abrazo.

Demagogias mías:

¿Y si el problema no fuera ni Catalunya ni España? ¿Y si el problema fuera Madrid? No Madrid como ciudad, ni como conjunto. Madrid como lugar donde una pequeña élite improductiva siente peligrar sus privilegios. La casa real, el corpus político, la ingente cantidad de funcionarios de alto rango, la cúpula militar, los miembros de los consejos asesores de las mayores compañías del país, la plana mayor de la judicatura superior, conferencias episcopales, cortesanos mediadores e intermediarios con el poder, etc, etc, etc. Es una masa poblacional que no produce absolutamente nada, pero en cambio precisa de unos recursos enormes. Ese grupo, que es reducido comparativamente, acumula una gran cantidad de poder y de capital. Antaño, para sufragar los gastos de esa aristocracia indolente existían los diezmos, hoy los impuestos. Porque la primera necesidad de ese grupo es su propia subsistencia. Esa élite es la que ha vivido y vive en una realidad paralela, donde las crisis son poco menos que fenómenos meteorológicos y donde Madrid es principio y fin de aquello que ellos entienden como España. Infraestructuras radiales, sobre estructuras alrededor de la capital que deben ser rescatadas, ejes del Atlántico o del Mediterráneo que deben pasar por Atocha, son muestras de lo que digo.

No conciben un modelo territorial que no rodee la Puerta del Sol, pero además han sido incapaces de generar un proyecto de Estado que aglutine a lo que ellos llaman la periferia que cada vez más, es aquello más allá de la M-30.

El único objetivo común que han sido capaces de enhebrar es el odio hacía lo que ellos llaman los nacionalismos periféricos. Eso si que lo han ejercido con maestría. La excusa ha sido que quieren romper España pero en realidad es el miedo a su propia subsistencia. Para un habitante de buena parte del país es más dañino el mantenimiento de esas estructuras improductivas que la posibilidad de que el estado se fragmente. Pero eso se ha ocultado de forma brillante.

En realidad hay capas sociales de esas periferias que han colaborado profusamente con esa élite, para conseguir su parte del pastel. Buena parte de la actual parálisis del «procès» se debe a que está en manos de esas élites locales colaboracionistas con el núcleo improductivo de la aristocracia (por llamarla de alguna forma).

Llevo tiempo pensando que si conseguimos desarticular ese palco del Bernabeu, con sus sucedáneos locales, seremos capaces de articular un espacio habitable. Si no es así, la única opción es huir.

Cuando se habla de federalismo, que ha sido mi opción durante muchos años, se ignora esa realidad. Sin el desmantelamiento de la élite improductiva alrededor de la villa y corte, no es posible un cambio de modelo territorial.

Y creo que incluso para los indepes debería ser una lucha prioritaria. La izquierda estatal debería darse cuenta que con la lacra de todos esos vividores, es IMPOSIBLE, cualquier avance.

Hoy por hoy, me parece que una buena herramienta de producir ese cambio y de expulsar a esa élite extractiva que vive del resto, es el proceso de independencia, no por ninguna cuestión identitaria simplemente porque España, con su actual modelo de epicentro único, no sobrevive sin Catalunya, de ahí su resistencia. Si el 20% del PIB estatal desaparece Espanya tendrá que cambiar de modelo de gestión, si o si.

Eso sin olvidar que no podemos dejar el proceso en manos de los colaboracionistas que siempre han sido lacayos advenedizos de ese núcleo. Creo que España estará más cerca del federalismo con un cisma independentista que sin él.

Pero si alguien me convence de que hay un proyecto para acabar con esa élite extractiva, improductiva e hipercentralista, me alisto ya mismo.

.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada