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dijous, 10 de gener de 2019

L'ocàs (8) --- El ocaso (8)

[Entrada 251]

L'ocàs (8)

No cerquis pas que les coses s’esdevinguin tal com vols que s’esdevinguin, sinó que has de voler que s’esdevinguin tal com s’esdevenen i així viuràs feliçment.
Epictet, filòsof grec, estoic (55 aC-135 dC)
L'amo del bordell li va oferir una participació del negoci a en Lorenzo poc temps després d'haver-lo fet encarregat, ell va acceptar-ho i van formar una societat. Aquest va ser el principi de les seves desgràcies, perquè aviat va descobrir que l'amo l'enganyava, que li amagava part dels ingressos. Va haver-hi una reconciliació i una promesa que no es tornaria a repetir, però es va tornar a repetir. Recordo les seves llàgrimes quan m'ho explicava. Llavors en Lorenzo va decidir deixar el negoci i buscar-se una feina en altre àmbit. Algú, desconec qui, n'hi va prometre una per a uns mesos més endavant. Ell estava tot il·lusionat amb aquest nou treball i confiava que es faria realitat, però va cometre l'error de dir-li al seu soci que volia deixar el «puti-club» abans que li haguessin confirmat. El soci li va demanar que marxés immediatament i, com que no ho va voler fer, el soci va fer canviar el pany del local perquè en Lorenzo no hi pogués entrar. L'afer va acabar en mans d'advocats i no he sabut mai si n'ha pogut recuperar res del que havia invertit en aquell burdell o no. El més greu és que no li van donar la feina que li havien promès i que tant l'havia il·lusionat.

En aquell moment ell estava estudiant psicologia a la universitat a distància, volia dedicar-se a la psicologia empresarial per treballar amb el que ara en diuen recursos humans. Jo li havia promès que li finançaria els estudis, i ell ho volia entendre com un préstec, ja que prometia tornar-m'ho en quant pogués. També havíem tingut la nostra primera diferència perquè una tarda que ens havíem de veure em va dir que no podia perquè havia de treballar al bordell.

En aquell temps ja ens veiem a casa seva per follar. Poc després que passes a ser encarregat i després de l'afer d'en Marcelo, va creure convenient deixar de follar amb mi al local del bordell. No volia que els nois del bordell sabessin que érem amants i encara menys que ho sabés el seu soci. Així que quedàvem a casa seva.

Un parell de mesos abans del canvi del pany, un dia, un dels tants dies que havíem quedat per follar, em va enviar un missatge dient que havia de treballar i que no podia quedar amb mi. Com que havíem quedat a casa seva avançada la tarda, me n'havia anat al cinema per fer temps i allà vaig rebre el missatge anul·lant la cita. Llavors vaig decidir anar al bordell, perquè si no podia follar amb ell, follaria amb algú altre, i de passada el podria veure, però vaig tenir una gran sorporesa quan en arribar-hi ell no hi era. Em va atendre el seu soci. Vaig creure que m'havia enganyat i em vaig indignar,. i sense pensar-m'ho gaire vaig enviar-li un missatge manifestant-li la meva indignació. Llavors vaig conèixer el seu fort orgull i la seva duresa. No suportava sentir-se ferit. Així que va enviar-me a la merda per haver sospitat d'ell.

De fet, jo havia estat ben impertinent. Li havia escrit «Acaso no serás tu otro lobo con piel de cordero» comparant-lo així amb en Kevin. Potser hauria d'haver començat amb un "tal vez" que expressava el mateix d'una forma una mica més suau. Li havia deixat ben clar que creia que m'havia mentit i que «sabia» que m'estava enganyant. Per primera vegada a la vida vaig sentir la sentència «la ignorancia es muy atrevida» i va afegir que havia estat treballant fora del local, fent gestions i compres per al negoci. Va tallar tota relació amb mi després d'aquest intercanvi de missatges.

Vàrem fer les paus pocs dies abans que el seu soci canviés el pany del bordell i ell es quedés sense feina. Vaig haver de fer una llarga carta demanant perdó i fent-li saber el molt que m'importava la nostra amistat per aconseguir el seu perdó. Em vaig passar més de dues setmanes escrivint-la i reescrivint-la abans d'enviar-li. Havien passat més de dos mesos des del dia que vaig anar al bordell i no el vaig trobar. ―«Yo sabía que te iba a perdonar, incluso antes de recibir tu carta»― em va dir després del «polvo» de la reconciliació. I així va començar tot.

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Una abraçada.








El ocaso (8)

No esperes que las cosas ocurran tal como quieres que ocurran, sino que tienes que querer que ocurran tal como ocurren y así vivirás felizmente.
Epicteto, filósofo griego, estoico (55 aC-135 dC)
El dueño del burdel le ofreció una participación en el negocio a Lorenzo poco tiempo después de haberlo hecho encargado, él aceptarlo y formaron una sociedad. Ese fue el principio de sus desgracias, porque pronto descubrió que el dueño la engañaba, que le ocultaba parte de los ingresos. Hubo una reconciliación y una promesa que no se volvería a repetir, pero se volvió a repetir. Recuerdo sus lágrimas cuando me lo contaba. Entonces Lorenzo decidió dejar el negocio y buscarse un trabajo en otro ámbito. Alguien, desconozco quien, le prometió uno para unos meses más tarde. Él estaba muy ilusionado con ese nuevo trabajo y confiaba en que se haría realidad, pero cometió el error de decirle a su socio que quería dejar el «puticlub» antes de que se lo hubieran confirmado. El socio le pidió que se fuera inmediatamente y, como no lo quiso hacer, el socio hizo cambiar la cerradura del local para que Lorenzo no pudiera entrar. El asunto acabó en manos de abogados y no he sabido nunca si pudo recuperar nada de lo que había invertido en el burdel o no. Lo más grave es que no le dieron el trabajo que le habían prometido y que tanto le había ilusionado.

En ese momento él estaba estudiando psicología en la universidad a distancia, quería dedicarse a la psicología empresarial para trabajar con lo que ahora llaman recursos humanos. Yo le había prometido que le financiaría los estudios, y él lo quería entender como un préstamo, ya que prometía devolvérmelo en cuanto pudiera. También habíamos tenido nuestra primera diferencia porque una tarde que nos teníamos que ver me dijo que no podía porque tenía que trabajar en el burdel.

En aquel tiempo ya nos veíamos en su casa para follar. Poco después que pasase a ser encargado y después del asunto de Marcelo, creyó conveniente dejar de follar conmigo en el local del burdel. No quería que los chicos del burdel supieran que éramos amantes y aún menos que lo supiera su socio. Así que quedábamos en su casa.

Un par de meses antes del cambio de la cerradura, un día, uno de los tantos días que habíamos quedado para follar, me envió un mensaje diciendo que tenía que trabajar y que no podía quedar conmigo. Como habíamos quedado en su casa avanzada la tarde, me había ido al cine para pasar el tiempo y allí recibí el mensaje anulando la cita. Entonces decidí ir al burdel, porque si no podía follar con él, follaría con otro, y de paso le podría ver, pero tuve una gran sorpresa cuando al llegar allí él no estaba. Me atendió su socio. Creí que me había engañado y me indigné, y sin pensarlo mucho le envié un mensaje manifestándole mi indignación. Entonces supe de su fuerte orgullo y de su dureza. No soportaba sentirse herido. Así que me mandó a la mierda por haber sospechado de él.

De hecho, yo había sido muy impertinente. Le había escrito «Acaso no serás tu otro lobo con piel de cordero» comparándolo así con Kevin. Quizás debería haber empezado con un "tal vez" que expresa lo mismo de una forma algo más suave. Le había dejado muy claro que creía que me había mentido y que «sabía» que me estaba engañando. Por primera vez en la vida oí la sentencia «la ignorancia es muy atrevida» y añadió que había estado trabajando fuera del local, haciendo gestiones y compras para el negocio. Cortó toda relación conmigo después de ese intercambio de mensajes.

Hicimos las paces pocos días antes de que su socio cambiara la cerradura del burdel y él se quedara sin trabajo. Tuve que hacer una larga carta pidiendo perdón y haciéndole saber lo mucho que me importaba nuestra amistad para conseguir su perdón. Me pasé más de dos semanas escribiéndola y reescribiéndola antes de enviársela. Habían pasado más de dos meses desde el día que fui al burdel y no le encontré. ―«Yo sabía que te iba a perdonar, incluso antes de recibir tu carta»― me dijo después del «polvo» de la reconciliación. Y así empezó todo.

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Un abrazo.


2 comentaris:

  1. Es lo que tienen las palabras. Ya lo dice Saint Exupéry en El Principito. La palabra (escrita le agregué yo) es fuente de malos entendidos. Porque muchas veces, uno dice cosas que no quiso decir, o no con esa intención o con ese énfasis, pero la otra persona, la entendió de otra manera y cuánto cuesta retrotraer todo al inicio. Incluso, aún así, la herida tarda mucho en cicatrizar y aún así, se cura, pero queda la cicatriz. Me pasó mucho al principio, con el Sebi, a quien hice llorar más que gozar y eso que lo amaba como pocas veces amé. Y no fue el único, aunque ahora, me cuido mucho al usar las palabras escritas, ya que todos somos tan afectos al whatsapp y como dije antes, 'la palabra [sigue siendo] fuente de malos entendidos... Jeeeeeee...

    Besos!

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    Respostes
    1. Tienes mucha razón, y es que hay un principio que olvidamos con freqüència: No podemos dar nunca por sentado lo que está (están) pensando o sintiendo el otro (los demás), eso nos lleva a cometer muchos errores, tanto oralmente como por escrito. Y creo que también es eso lo que hace que sea más difícil relacionarse con personas introvertidas (como tu amado Sebi).

      Muchas gracias por seguir ahí, leyendo y comentando.

      Un abrazo.

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